Después de pasar por la comedia romántica comercial con 'Ahora o nunca' y 'No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas', Maria Ripoll firma un drama crepuscular sobre la vejez y la pérdida de los recuerdos. Emilio (un estupendo Óscar Martínez) es un profesor de matemáticas retirado, a quien empieza a fallar la memoria. Su carácter amargo le ha condenado a la soledad y al aislamiento, pero debido a la enfermedad deberá acercarse a su hija Julia (Inma Cuesta) y a su familia.
Vivir dos veces es una película de reencuentro con el pasado, pero también nos habla de la necesidad de aprovechar el momento y las oportunidades de ser feliz. Tiene la estructura de una 'road movie' con toques de comedia, pero lo que prima por encima de todo es la humanidad que desprende, los sentimientos auténticos que transmite sin necesidad de caer en el sensacionalismo emocional. Y todo gracias a la delicadeza con la que la directora retrata sus personajes y el gran trabajo de un elenco espléndido.