El director catalán David Benmayor da un salto discreto al cine de Hollywood con ‘Tracers’ después de firmar en nuestro país la película de terror ‘Paintball’ y la cinta histórica con ciertas pretensiones artísticas ‘Bruc. El desafío’. ‘Tracers’ se inserta dentro de la vertiente de acción frenética con reminiscencias directas a las producciones de Luc Besson, en especial a ‘Yamakasi’, con la práctica del ‘parkour’ y la delincuencia juvenil como telón de fondo.
El ex licántropo de ‘Crepúsculo’, Taylor Lautner, se deja la piel en una cinta con espíritu de serie B en la que destaca el brío con el que están resueltas las coreográficas escenas de persecución que tienen como escenario las calles y azoteas de la ciudad de Nueva York, a través de una cámara inquieta y perfectamente acoplada a los movimientos de los personajes de forma tan física como hipercinética. Lástima que el guion y el desarrollo de la historia sean tan limitados y predecibles como una voltereta lateral que desde el principio sabes que llevará a quien la ejecuta a terminar en el suelo.