La isla de la calma


Darse un baño en la preciosa cala Macarella, tomar un helado en el centro de Mahón, ver la puesta de sol en la Cova d'en Xoroi o ir a cenar al centro de Ciutadella: las opciones de Menorca son tan amplias como su riqueza paisajística y una vez bajéis del ferry y pongáis un pie en la isla os enamoraréis a primera vista.
Menorca tiene mucha montaña por descubrir, pero sin duda su gran atracción de verano son sus playas y playas de aguas transparentes y arena fina que os acariciará los pies.
Meted en vuestro equipaje el kit de snorkel porque más allá de la orilla os sumergiréis en un mundo acuático de peces y colores. Y para recuperar fuerzas, ¡zamparos la isla a bocados! Su oferta gastronómica os hará la boca agua con platos y productos típicos como la caldereta de langosta, la berenjena rellena a la menorquina o el reconocido queso de Mahón.