1. Alhambra Palace


A los pies de la Alhambra, junto a las que en su día fueran sus murallas, se halla este hotel de construcción soberbia y estilo neonazarí. Con su color naranja galatea, se levanta, imponente, entre las casitas blancas que le rodean. Sus interiores son un delicioso viaje a otra época y a otra cultura a golpe de mosaicos, arcos, artesonados y espejos. Un festival para los ojos que alcanza su punto álgido al llegar a su bar con terraza, o a su terraza con bar, para deleitarse con las que probablemente sean unas de las vistas más espectaculares sobre la ciudad y, también, sobre Sierra Nevada.