Vanina Chimeno es una cocinera mendocina con años de trayectoria. Con creatividad, encontró en la gastronomía su oficio, una forma de expresión. La sencillez radica en su estilo, y las pastas son su especialidad; su manera de transmitir sabores y recuerdos. En esta nota, la cocinera, relata sobre su restaurante Vanina Château La Coste, en Le Puy-Sainte-Réparade, al sur de Francia, y los pasos en su cocina; una cocina artesanal y cuidada.
Una infancia entre ollas, sartenes y aroma al tuco de la abuela
Su primer recuerdo en la cocina la lleva a su infancia, viendo a su abuela comenzar a preparar el almuerzo desde temprano. “Yo solo observaba, pasaba horas en la cocina sentada en la mesada”, narra. Esa imagen fue el inicio de un camino que la llevó a descubrir su vocación en 1884 Restaurante, en la bodega Escorihuela Gascón, donde tras una pasantía en el área de servicio, supo que su lugar estaba entre ollas, cucharas y fuegos.

"La salsa de tomate me transporta mi niñez. Es el olor de la cocina de mi casa de la infancia, el tuco de mi abuela, que lo empezaba a cocinar muy temprano y estaba en el fuego bien bajo, hasta el mediodía", confiesa Vanina; quien en los aromas y sabores, encuentra su inspiración. Sus abuelos fueron su gran influencia, y más tarde, trabajando en 1884, Francis Mallmann marcó su crecimiento como cocinera. Hoy, el reconocido chef es su pareja, y la vida le ha regalado dos hijas, con las que comparten su amor por la gastronomía.
La salsa de tomate me transporta mi niñez. Es el olor de la cocina de mi casa de la infancia, el tuco de mi abuela.
Las pastas artesanales son su fuerte
"Me gusta mucho el armado de las pastas rellenas, es una tarea minuciosa. Me lleva a momentos de tranquilidad y concentración, que me hacen bien". Si bien no tiene una favorita, disfruta de cada una de sus formas y texturas. ¿Cómo describiría la experiencia de amasar? "Cuando me toca amasar intento tener pensamientos lindos, me gusta pensar que transmitimos emociones a través de la comida".
Me gusta pensar que transmitimos emociones a través de la comida.

De Mendoza a Francia, sin escalas
Actualmente, Chimeno lidera su propio restaurante, Vanina Château La Coste, que abrió pospandemia, en el 2021. Para ella, llevar su cocina a este lugar fue un orgullo. Viaja a Francia aproximadamente cuatro veces al año y en este espacio, trabaja con productos de estación y técnicas que respetan la esencia de cada ingrediente. La gastronomía francesa le enseñó la excelencia de los productos y el orgullo de los proveedores cuando llegan con sus tesoros, para que los cocineros los transformen en platos deliciosos.
Sus platos tienen su sello. "Los que cocinan o cocinaron conmigo siempre se dan cuenta", dice sobre la impronta que deja en cada preparación. Si bien todos los platos llevan su toque personal, hay un ingrediente que aparece en muchos de ellos: "Creo que la ralladura de limón está en muchos de mis platos, ya sea en una entrada, una pasta, una pizza o un postre".
La ralladura de limón está en muchos de mis platos.

A pesar de haber llevado su cocina a distintos lugares, Mendoza sigue siendo su casa, su lugar en el mundo. "Me encantaría volver a abrir un local en mi provincia, por ahora es solo un sueño", dice con nostalgia y deseo. Si tuviera que imaginar ese espacio, sin dudas, incluiría productos de la zona, como por ejemplo los tomates, sus preferidos en verano, y la frescura de las verduras mendocinas.
Me encantaría volver a abrir un local en mi provincia.
Con un camino consolidado y con dedicación, Vanina Chimeno sigue con la misma esencia con la que comenzó: calidez, creatividad y un uso cuidado de los ingredientes.