Del 4 al 13 de abril tenés la oportunidad de probar lo más rico de España, en más de 70 restaurantes de Buenos Aires, Mar del Plata, Mendoza, Córdoba y Rosario. Sí, en el marco del festival Tapeando, del cual te contamos todo en esta nota. Y te sugerimos que aproveches, porque, como nos dijo la chef Julieta Caruso, “España es sinónimo de buena gastronomía”.
Y si alguien sabe gastronomía española, es Julieta. Originaria de Bariloche, ella viajó al país ibérico para formarse en cocina y terminó quedándose diez años, explorando su diversidad culinaria, disfrutando y recorriendo de norte a sur. Desde Alicante hasta el País Vasco, pasando por Mallorca y Galicia, cada lugar le dejó una razón para volver. Te contamos su recorrido.

Alicante, Ronda y Dénia: la puerta de entrada
Cuando llegó a España por primera vez, a los 20 años, Julieta se instaló en Alicante para hacer prácticas en restaurantes y en una pastelería. “Le tengo mucho aprecio a Alicante. Hace calorcito, se come bien…”. Después, pasó un tiempo en Ronda, en Andalucía. “Ir al supermercado era emocionante porque todo era nuevo para mí. Fue como descubrir otro mundo a través de sus ingredientes y sabores”.
En Andalucía fue como descubrir otro mundo a través de sus ingredientes y sabores
Más tarde, vivió en Dénia, en Alicante pero cerca del mar: una ciudad chiquita famosa por su puerto, sus playas y un castillo del siglo XI situado en lo alto de una colina. Allí, Julieta se encontró con productos que nunca había manipulado. “Mucho arroz, paella. Los turrones, las almendras enormes, los buenos tomates. Ahí eduqué a mi paladar”, nos cuenta.

Fue en esa época cuando vivió sus primeras Fallas. ¿Qué son? Una fiesta tradicional de Valencia que atrae miles de turistas cada año, donde se crean enormes figuras satíricas, hechas de cartón y madera. Durante las Fallas hay desfiles, música y fuegos artificiales, y el evento termina con la "cremà," cuando se queman las figuras en plena calle. Un planazo.
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“Las fiestas de los pueblos son impresionantes: cortan las calles, hacen una paella gigante y todos se sientan a comer juntos en una mesa enorme. Esas tradiciones de Valencia son únicas”, dice Julieta.
“Las fiestas de los pueblos son impresionantes y las Fallas de Valencia son únicas”

San Sebastián y un sueño hecho realidad
Mientras trabajaba en Denia, Julieta escuchó que en Mugaritz, un restaurante cerca de San Sebastián liderado por Andoni Luis Aduriz, con dos estrellas Michelin, iban al mercado todos los días. “¡Para mí eso era un sueño! Sin mucha expectativa de que me respondan, apliqué para hacer prácticas… y a la semana me llamaron”, dice.
Así fue llegar a Mugaritz: "Eran 35 cocineros de 15 nacionalidades. El primer día solo te hacían mirar el servicio, sin tocar. No entendías nada, era una cocina distinta a todo lo que yo conocía. Trabajábamos de 10 de la mañana a 1 de la madrugada. Pero el aprendizaje era inmenso”, relata.

¿Lo mejor de la experiencia? “Ahí entendí lo que es el producto. Siempre cuento que cuando llegué al País Vasco leía en las cartas y decía ensalada de tomate. Y yo pensaba: ´Qué aburrido´, porque creía que era el tomate que yo conocía. Pero claro, cuando probás una ensalada de tomate de temporada, cosechado en el momento justo, decís: ´Claro, con razón´. Podés comer eso solo, con ajo y aceite, y ya está”, explica.
En el restaurante Mugaritz entendí lo que es el producto
"En San Sebastián no necesitás cocinar ni gastar mucha plata para comer bien. Comés un bocata en la calle, un pintxo en un bar, un plato en un chiringuito y todo está buenísimo. ¡Nuestra heladera siempre estaba vacía!”, se ríe.
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Además de la gastronomía, San Sebastián tiene una oferta cultural impresionante: es conocida por eventos como el Festival Internacional de Cine hasta el Jazzaldia, que llenan la ciudad de arte y creatividad. ¿Lo mejor? Es una ciudad que tiene magia, con una arquitectura que mezcla el clasicismo y la modernidad, y una ubicación única que combina playas espectaculares con montañas.

Julieta terminó quedándose en Mugaritz ocho años, dos de ellos como jefa de cocina. "En Mugaritz no solo aprendí a cocinar: me educó en la forma de pensar, en la forma de hacer, en la forma de relacionarme con colegas”.
Mallorca y un gran verano
Recordemos que, al principio, Julieta hacía prácticas, y las prácticas no se pagan. Así que, después de los primeros ocho meses en el País Vasco, se encontró con solo 50 euros en su cuenta y decidió que ya era momento de buscar trabajo. Por suerte, un amigo la contactó con el dueño de un restaurante en Mallorca, donde buscaban a alguien para la temporada. "Él me prestó su casa y me pagó el pasaje. La gastronomía tiene eso: nos apoyamos, siempre hay alguien que te da una mano”.

Mallorca le regaló un verano de los que no te olvidás más. Y es que, cada verano, la isla se llena de turistas y locales que buscan buena vida nocturna, paisajes increíbles y, claro, buena comida. Mallorca tiene el encanto de pueblitos como Valldemossa y Deià, ideales para perderse a propósito en sus calles empedradas, calas escondidas de agua transparente y playas perfectas, como Es Trenc y Cala Mondragó.
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Viajar por España, un placer fácil
Vivir en España le permitió a Julieta recorrerla sin apuro. "Las distancias son cortas. En unas vacaciones, en mi auto, recorrí la costa del Cantábrico parando aquí y allá: en Santander, en Galicia. Es fácil moverse porque las distancias son súper cortas, y el tren también simplifica: es un ratito y estás”.
Es fácil moverse por España porque las distancias son súper cortas, y el tren también simplifica

“Yo creo, después de pasar tiempo en distintas regiones de España, que lo mejor que tiene el país es que todo es tan distinto. Estás en Andalucía y es un mundo, Galicia es otro mundo, el País Vasco es otro mundo diferente. La gente de Alicante tiene otra conversación, otra forma de divertirse que los andaluces, por ejemplo. Vas a Andalucía y decís: ´¡Estos viven de fiesta! ¡Todo es fiesta! ¡Todo es felicidad´!”, recuerda.
Vas a Andalucía y decís: ¡Estos viven de fiesta! ¡Todo es fiesta! ¡Todo es felicidad!
Y concluye: “Yo estoy súper agradecida porque en todos los lugares donde estuve siempre me recibieron con los brazos abiertos”. Si algo hay en España, es buena energía.

¿Te dieron ganas de viajar a España? Solo tenés que estar listo para disfrutar, comer rico y conocer lugares nuevos. Porque, sin importar cuántas veces vayas, siempre queda algo increíble por descubrir.